Canarios en peligro!
Noviembre 19, 2004 a las 19:54 | En General |
Mi vida es muy estresante últimamente. Para empezar, el concurso de traslados me preocupa profundamente. Y por más que insisto a mis compañeros de trabajo (y en general a cualquiera que desee escucharme) no consigo que me proporcionen esos contactos a alto nivel en la administración que me permitirían una vida mucho más agradable… Tumbado cómodamente entre cojines impartiendo la justicia del Rajá a mis atemorizados y contritos súbditos, flanqueado por mi guardia personal: fieles y musculosos soldados fanáticos dispuestos a castigar cualquier disensión con un látigo o, si es el caso, con un afilado alfanje. O el equivalente actual: profesor en comisión de servicios trabajando para un sindicato o para un cefire
Pero, bueno, no debo perder la esperanza… sé que algún día lo conseguiré. Esos contactos están ahí, esperando… lo único que tengo que hacer es encontrarlos
En otro orden de cosas debo comentar que últimamente el condenado frío polar y su más fiel aliado: el colchón rompeespaldas han hecho mella en mi pobre cuerpo debilitado por el duro trabajo diario. Resumiendo: me duele la espalda. Y es que nunca debimos cambiar el colchón… con lo bien que me iba el de muelles duro como una piedra. Claro que entonces quien se quejaba era mi mujer. Qué le vamos a hacer… somos incompatibles en cuanto a durezas colchoniles. Como único consuelo, al vivir en el quinto, tenemos una solución rápida a todos nuestros problemas (dejemos los braseritos para los nenazas de los japoneses
.
Y para rematar la retahíla de quejidos lastimeros podéis observarlo en la foto: ya no habrá paz para los canarios. La gata ha aprendido por fin a saltar la maldita valla del corral. Bueno, saltar lo que se dice saltar… dejémoslo en que mi gata paticorta no salta ni a la cama. Eso sí, gracias a sus poderosas garras es capaz de trepar con una agilidad nunca vista. Cual cucaracha gigante se desliza rápidamente por las cortinas de casa, por la tabla de planchar, por las mosquiteras… nada es capaz de detener sus ansias de aumentar su energía potencial. Pero, bueno, al fin y al cabo ¿quién quiere mantener en perfecto estado esas cosas? Son tan solo accesorios que, gracias a Mitsune, tienen ahora mucho más encanto y personalidad… y sobre todo encajan mucho mejor con la decoración post-nuclear de la casa.
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