El hombre contra la máquina
Octubre 21, 2004 a las 16:34 | En General |
Sí, lo habéis adivinado, yo soy… el hombre, naturalmente
La siniestra historia que voy a relataros comienza hace un par de días, justo después de que mi hermana se alquilara el dominio. En un alarde de gasto sin precedentes se compró una webcam (30 eurillos) con la sana intención de comunicarse con su novio, actualmente en Oregón.
Pero claro, la cámara no iba a funcionar sola, necesitaba un ordenador. Y ese ordenador necesitaba un sistema operativo. Y ese sistema operativo desde luego no iba a ser mi Linux. Qué sencillo parece ahora, desde la distancia… pero esa última frase lapidaria no vino por inspiración divina, fueron varias horas de lucha hasta finalmente caer vencido por el Mandrake pese a la ayuda de San Google.
El siguiente paso en la obcecación de mi hermana fue intentar instalar la cámara en mi otro sistema operativo, un W98 primera edición. La joya de la corona de mi ordenador de sobremesa… una maravilla de la técnica, si lo dejaba con el emule no duraba ni una sola noche sin colgarse.
Lamentablemente estaba un paso por detrás de las especificaciones mínimas… ah, si hubiera sido un segunda edición…
El tiempo se acababa, y había que tomar una decisión. Instalar otro SO en la partición windows. ¿dónde coño estaba mi XP profesional? Nunca lo sabré… se lo debí dejar a alguien y ahora estará en su nuevo hogar, con sus nuevos papis adoptivos. Después de mucho buscar sólo disponía de dos versiones del infame Windows ME (una de ellas para equipos Fujitsu, cosa que descubrí a su debido tiempo)
¿Cuántas horas de instalación? ¿10? ¿20? En la pantalla ponía que tardaría 35 minutos pero debían referirse a una realidad paralela. Al final se colgaba en la detección de hardware… La máquina había ganado su primera batalla.
Al día siguiente me pasé por el insti y conseguí gracias a mis malas artes que me dejaran una “copia de seguridad” del XP y un antivirus, claro (el claro se explicará en su momento).
Al llegar a casa instalé el XP (naturalmente apagando el cable módem, que tan tonto no soy). Todo fue de maravilla… mira que han avanzado los de Microsoft. Puse el antivirus, activé el firewall en modo nightmare y, pensando que estaría a salvo por el momento de los gusanos de Netbios me dispuse a actualizar el antivirus y a descargar las actualizaciones críticas del sistema. Era feliz.
Hasta que llegó el fatídico momento: reiniciar. Y cometí mi primer error: no apagar el cable módem.
Y así, en un reinicio de lo más agónico empezaron a cargarse los procesos del sistema y, antes de que el antivirus pudiera activarse… los virus se cebaron. Que yo sepa entraron dos. Uno de ellos me apagó el ordenador acto seguido y se inició como sistema, con lo que no pude desinfectarlo desde Windows. Tuve que hacer un disquete de rescate (más bien fueron cuatro) y perder unas 100 o 200 horas de mi valioso tiempo mientras me cagaba en todos esos novedosos y fantásticos virus que sólo afectan a sistemas NT (W98, ¿por qué me has abandonado?)
Resumiendo. Conseguí hacer funcionar la cámara, pudimos conectarnos con Oregón y mi hermana se pudo volver a Irlanda con la satisfacción de un trabajo bien hecho… Dejaba atrás un equipo que sólo iniciaba el XP, que no podía acceder al linux desde el que estoy escribiendo esto.
Y ahí es donde comienza… la anábasis de Lsy en busca del LILO
El LILO es el gestor de arranque de Linux, detecta las particiones arrancables de los discos y crea un bonito menú de inicio. Lamentablemente, al instalar el XP se había sobreescrito el sector de arranque, y había que hacer que volviera a apuntar al LILO. Sencillo, no? Yo pensaba que sí.
Y es que tenía el Knoppix (una versión de Linux arrancable desde el cd) y, como había visto en alguna otra ocasión que tenía una utilidad de configuración de LILO, creía que sería coser y cantar.
JA
Para empezar la utilidad no funcionaba porque pedía contraseña de root.
Pruebo varias contraseñas lógicas en el mejor estilo de mi película favorita (Hackers, piratas informáticos
Ningún resultado (al menos ningún resultado positivo).
Después de leer más archivos de ayuda de los que son recomendables para cualquier investigador de lo oculto (y tirar cordura unas cuantas veces) descubro que en el knoppix no hay passwords (guaau) así que tienes que entrar en una consola de root (las hay, las hay) y generar un usuario con privilegios de superusuario y la contraseña que te dé la gana.
Ya me veía yo felicitándome por este gran hito en la historia de la humanidad cuando… oye que sigue sin ir!
Aunque esta vez conseguía entrar, de alguna forma era incapaz de escribir en el disco (lógico, están montados en modo lectura) Tras solucionar eso lo intento de nuevo (ningún resultado) Hecho polvo me voy a dormir pensando que la vida es un infierno y lamentando todas esas horas perdidas configurando un Linux al que no puedo acceder.
A la mañana siguiente continúo con la investigación… ¿conseguiré encontrar el refugio antártico de Chtulhu? ¿o estaba en el ártico? En el google escribo bootloader, lilo, y finalmente “instalo Windows XP y pierdo el arranque en Linux”
Horas de lectura hasta que encuentro la pista! Una “receta” incomprensible para un pobre mortal como yo pero que algún bienintencionado gurú de linux ha colgado de internet. Ávido de experiencias nuevas me dispongo a arrancar con el knoppix, esta vez en modo consola “Como un pofessional!”
Allí recito mi letanía copiada de la página esperando la benevolencia del Dios Pingüino.
Lamentablemente, ningún resultado.
Indignación.
¿Oídos sordos a un gran devoto como yo?
Man! Info! Man!
Fallo cordura, pifia!
Unas horas después estoy casi recuperado de la crisis… enfoco el problema de forma constructiva. El gurú me ha dado una buena pista: entrar en modo consola, la orden chroot y el info puede aclararme todas mis dudas.
Al final decido terminar con todo… empiezo a probar las opciones de lilo una a una, las más peligrosas primero. ¿sé lo que hago? No, pero ya todo me da igual… el formateo ya no es visto como algo tan terrible… al fin y al cabo ¿qué puede haber importante en el disco duro?
Ayer, a las dos de la madrugada, finalmente, logré configurar el LILO y todo volvió a la normalidad. Qué alivio!
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