Descanse en paz
Junio 23, 2006 a las 13:30 | En General |
Bueno, ya se ha terminado la operación de cuecue y su estancia en el hospital. Ahora ya se recupera tranquilamente en casa (de ahí el título). El caso es que por un lado no ha sido tan terrible como pensaba, apenas le ha dolido y ha llevado bastante bien el asunto del gotero y la anestesia, y por otro ha sido un rollazo infernal. Todo el día en la habitación, sin salir ni para mear, sin poder dormir apenas por culpa del gotero (había que avisar cuando se acababa y era impredecible), sin nada que hacer más que leer revistas y mirar el techo.
El único entretenimiento disponible eran las lecturas de las mil y una noches que realizaba Lsy. Naturalmente, el tono monótono y carente de toda gracia actuaba de potente somnífero, así que Cuecue pasaba casi todo el día en un extraño duermevela del que sólo despertaba para ir a mear con gran dificultad. De vez en cuando venía alguien de visita y se rompía la monotonía, pero ninguno de ellos se puso a hacer malabares ni nos trajo una PSP, así que el marcador de aburrimiento seguía creciendo… quizás a un ritmo menor, pero creciendo.
Así que no es de extrañar que cuando finalmente la doctora apareció ayer a mediodía cayéramos fulminados a sus pies para rogar por nuestra libertad. Y parece que esa actitud de sumisa adoración llegó de alguna forma a su endurecido corazón, porque tras examinar un poco a la paciente nos dio el alta. ¡Casi salto por la ventana de alegría! pero me pude contener y volví a casa con cuecue, para reunirme con nuestros hijitos peludos que estaban también algo preocupados.
Este martes que viene le quitarán los puntos si todavía vive… porque ya lo dijo el poeta:
¡Deja que se cumplan los destinos; no quieras desviar el fallo de los jueces de la tierra!
¡No sientas alegría ni aflicción por ninguna cosa, pues las cosas no son eternas!
¡Se ha cumplido nuestro destino; hemos seguido con toda fidelidad los renglones escritos por la Suerte; porque aquel para quien la Suerte escribió un renglón, no tiene más remedio que seguirlo!
Desde luego, estos árabes eran unos cachondos, casi tanto como los rusos del “vivo esperando la próxima desgracia”.
PD y además eran unos adelantados a su tiempo:
¡Nuestros proyectos no son más que proyectos de esclavos impotentes ante el único Ordenador!. ¡Déjate llevar! ¡Así disfrutarás de una paz duradera!
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