Hoy cumple cuatro meses

Enero 8, 2008 a las 1:28 | En General |

guillerminacuna.jpgY ayer mismo pasó su primera noche sola y abandonada en su habitación. Ya hacía tiempo que pensábamos seriamente en este angustioso pero necesario traslado. Y tenía que ser antes de que se diera cuenta de dónde duerme, pues sino nadie sería ya capaz de arrancarla de nuestro lado. Se convertiría en una especie de cruciforme de hyperión, y, vaya, no apetece mucho pasar el resto de tu vida con la niña durmiendo en tu cama…
Así que hicimos de tripas corazón y la soltamos alegremente en la cuna, donde se estabilizó tras varios rebotes. Eso sí, nos repartimos la noche equitativamente y nos dispusimos a pasar la prueba de la mejor manera posible. Al principio fue duro. Cada media hora se despertaba llorando y había que calmarla. A las dos Cuecué empezó a dar muestras de flaqueza y farfulló con los párpados medio abiertos unas cuantas frases incoherentes pero cuyo sentido pude deducir finalmente: quería pasarla a la minicuna, abandonando el espíritu de la “operación puño de hierro”. Yo en esos momentos también estaba en un lamentable estado de somnolencia, y consideré seriamente la opción de ceder y rendirme. Trabajosamente, me levanté de la cama y me dirigí al cuarto de baño, esperando que el alivio de la vejiga me ayudara en la decisión final. En efecto, atravesar el frío pasillo y permanecer el tiempo justo en el gélido baño terminó por despejarme lo suficiente como para comprender los peligros de la propuesta de cuecué (y también los peligros de los viajes por el hielo): había que mantenerse firme hasta el final. “Si hay que morir de sueño, moriremos!” exclamé en un arrebato patriótico. Cuecué, en cambio, no compartía mis desvelos y no parecía muy contenta, así que tuve que convencerla ampliando mi guardia para que pudiera dormir un poco más.
Ya esperaba pasar una heroica noche de vigilia cuando de repente y sin previo aviso empezó a dormir sin interrupción. Cuando finalmente reclamó su biberón a las siete de la mañana no nos lo podíamos creer: habíamos dormido más de cuatro horas seguidas. Definitivamente, la operación puño de hierro había sido un éxito.
Pero a la mañana siguiente… un ser desalmado y cruel iba a intentar dar al traste con todo. Alguien que con su maligna sonrisa de científico loco y sosteniendo unas amenazadoras jeringuillas nos esperaba precisamente el día del mesiversario. Un monstruo que, escudado tras su título de pediatra, iba a administrar las dolorosas e incapacitantes vacunas de los cuatro meses a la pobre Guillermina. Vacunas que, probablemente, alterarían sin remedio su ritmo de sueño.

Continuará.

PD Bueno, me acabo de dar cuenta de que hoy no cumple cuatro meses, pero casi acierto… tampoco me he ido de tanto! :-)

Para los comentarios y demás...These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.
  • co.mments
  • del.icio.us

No Comments yet »

Suscripción RSS a los comentarios de la entrada. URI para TrackBack.

Deje un comentario

XHTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <code> <em> <i> <strike> <strong>

Powered by WordPress with Pool theme.
Entries and comments feeds. Valid XHTML and CSS. ^Top^.
    Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.