El curso de fotografía de la naturaleza

Marzo 13, 2008 a las 22:37 | En General |

Bueno, ya que la entrada va de la fotografía, lo lógico es que incluya muchas fotos, así que si tarda en cargarse recuerda que “la paciencia es la madre de la ciencia” y que “al pan pan y al vino vino”. Por último no conviene olvidar que “en todas partes cuecen habas y en mi casa calderadas”.

En fin, basta de irse por las ramas. Al curso. Alcoy es un lugar muy lejano y remoto, pero en coche se puede llegar en una horita y tres cuartos más o menos. Además es el punto medio exacto entre Alicante (el culo del mundo) y Catarroja (el centro del universo). Newton ya en aquellos tiempos pudo hacerse una idea aproximada e increíblemente exacta del tamaño del universo midiendo la distancia entre Alcoy y Catarroja y multiplicándola por dos. Posteriormente Einstein descubrió que en realidad el universo era mucho más grande, debido a unas curiosas propiedades del espacio, que al parecer se curvaba. Actualmente la física cuántica prefiere no pronunciarse sobre esas cuestiones por temor a las organizaciones en defensa de los animales.
Pero ya me estoy desviando del tema otra vez, maldita sea.
Alcoy tiene una característica que lo hace idóneo para un curso de fotografía de la naturaleza: tiene bonitos paisajes de montaña sin tener que andar mucho (desde que hago senderismo es algo que valoro). Y además tiene un edificio de la CAM (que es quien organizaba el curso) muy cerca de la cumbre.

El GPS permitió que llegara a tiempo. Parece que en ese pueblo donde todos se conocen no consideran importante señalizar las carreteras, supongo que para fomentar el trato humano y darse cierto bombo de amabilidad y precisión en las indicaciones. Lamentablemente yo prefiero evitar hablar con personas, así que recé para que la batería aguantara todo el trayecto. No fue fácil pero lo conseguí.

En el curso había mucha gente, casi todos de la CAM (como mi hermana :-) ) así que se podría decir que estábamos en familia… numerosa. El primer día tocaba teoría. El profe, Benito (no recuerdo el apellido) lo hacía francamente bien. Comentó cosas sumamente interesantes sobre la luz, la composición, el color. Canonista convencido usaba una 5D full frame y las fotos que enseñó me dieron ganas de romper mi cámara y dedicarme al ganchillo. Volví a casa deprimido.

En cuanto al público: alguna nikon, un par de olympus y el resto canon. Bueno, también había gente con compactas y con esas cosas a medio camino… que son grandes pero no tienen objetivos intercambiables. La verdad es que también era un poquillo deprimente, porque tampoco había demasiado tema de conversación:
- ¿qué cámara tienes?
- una 350D
- ah! ¿una canon? ¿y qué tal, has tenido problemas con el polvo en el sensor?
- bueno…
- vale…

El segundo día ya empezaron las prácticas. Todos llevábamos nuestro trípode (en mi caso el de dos kilitos) y salimos en plan manada a fotografiar todo lo que se moviera… y en algunos casos si estaba quieto, también!.
El profe con su 5D y su 300 macro no sé cómo iba tan tranquilo. En cualquier momento uno de los canonistas que lo rodeaban podía haberle noqueado a traición y haber volado con ese equipo que sinceramente, vale más que yo. Sin miedo aparente localizó una florecilla silvestre y montó toda su parafernalia con sus tres flashes (perfilado, fondo, oblicua) y nos pidió que miráramos por el visor. Qué decir del visor… ¿el paraíso? se queda corto. Era tan grande que no podías ver todo el fotograma a la vez, era tan luminoso que te cegaba si estabas mucho rato mirando. Después de ver el cielo tenía que reprimir las ganas de llorar cada vez que miraba por esa rendijilla que tenía mi e500.

En la siguiente foto podéis observar que el profe sabe reconocer a un buen fotógrafo en ciernes cuando lo ve. Incluso llegó a arrodillarse ante mí (momento de la foto), aunque en seguida hice que se levantara. Estas cosas siempre me resultan un tanto embarazosas, pero, en fin, es un efecto que causo en la gente.

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Pronto se me pasó el disgusto por lo del visor y comencé a buscar otras olympus a tiro… sobre todo de esas con objetivos de los caros. Ahí estaba! un tío con cara de gastarse el dinero a manos llenas para engordar a los directivos de olympus. Llevaba una e300 y tenía nada menos que: el 14-54, el 7-14 y sobre todo el 50 macro. También le había metido el visor ME1 y un portafiltros cokin.
Naturalmente le pregunté si me podía dejar probar alguna de esas maravillas, y dijo que sí :-) Bien! Ahora ya sé qué me voy a comprar justo después de gastarme el dinero en el 70-300. El 7-14 no me convenció nada, ya que deformaba bastante en el angular (supongo que es normal), pero el 50 mm macro. Dioooooosssss. Acostumbrado a mi makinon eso era sencillamente una delicia, ¡qué precisión en el enfoque! ¡que suavidad!

Mierdafoto de prueba con el 50mm macro. Amigo Zuiko, te recordaré siempre.

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Como se puede ver en la siguiente foto, éramos muchos, y todos llevábamos nuestro trípode. Como dice el profe, “buscad agrupaciones” “un fotógrafo no impresiona, una horda de cien fotógrafos enardecidos sí” ciertamente tenía razón.

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Andáa! pero qué altos estamos! (y cuesta acostumbrarse a hacer las mediciones de luminosidad por el método que nos enseño, pero al final me acostumbraré!)

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Mi hermana intentaba no hacer demasiado el ridículo con su casio de juguete. Eso sí, las posibilidades de que la convenza de comprarse una oly en estos momentos son muy escasas. Canon pronto tendrá una nueva usuaria.

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Y finalmente en la comida tuve que hacerme notar con mi makinon. Quien piense que un objetivo que cuesta 30 euros gastos de envío incluidos no puede ser bueno tiene toda la razón. Es malo. Nitidez es una palabra ajena al vocabulario del makinon, el enfoque se convierte en un arte arcano cuando lo coges, la profundidad de campo es un bonito recuerdo de otros objetivos más generosos. Pero cuando lo sacas se convierte en el centro de todas las miradas. Bueno, más que de admiración son miradas de horror, pero oye, llama la atención. Una chica intentó utilizarlo, pero no consiguió encontrar la distancia de enfoque… pobrecilla, está malacostumbrada a los enfoques automáticos. Para demostrarle que se podía hacer tomé esta foto a una olivilla despistada.

_3097799.jpg

Ahora estoy haciendo diversas pruebas con el makinon combinado con el trípode. No está mal, no está mal. Podéis verlo en el flickr pinchando en la imagen de abajo.
pruebas makinon

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