Enfermo, si, pero vivo

Octubre 5, 2008 a las 23:54 | En General |

guillermina se peina en el pasilloY es que ya lo dicen en el ámbito financiero, que últimamente está de actualidad… “Cuando Guillermina tose, Lsy se resfría”.
Un día de guardar cama entre agonías, con el único consuelo de leer Emma de Jane Austin. ¿Y todo por qué? pues por culpa de la ciencia ficción, naturalmente. De hecho, el viernes no estaba realmente enfermo. Estornudaba de vez en cuando, y miraba con compasión a mi pobre bebita que lloriqueaba continuamente y ponía una voz ronca y congestionada cuando pedía el grog de desayunar (últimamente le ha entrado la manía de llamar grumete a cuecue… creo que se está convirtiendo en una niña tirana). Pero nada más, ni siquiera me molestaba la garganta. Por la noche pude librarme de mis mujeres para estar con mi ordenador: los dos solos en la habitación, una humeante megainfusión en su correspondiente termo, prometía ser una velada perfecta. Bajé las luces para disfrutar de una mayor intimidad, de un ambiente más relajado, y me dispuse a ejecutar el firefox. El ordenador puso a tope el ventilador de la cpu ahogando con su ruido cualquier distracción que pudiera venir del cuarto donde descansaban las elementas. Pronto pude constatar una verdad universal: Internet is for porn aburre hasta a las ovejas. El meneame me entretuvo un ratillo con sus noticias del mundo, después miré un par de blogs, pero no sé, algo fallaba, no acababa de interesarme. Como todavía no tenía sueño y no me resignaba a leer el superrollazo de Emma, decidí que era el momento de continuar con esa gran obra de la literatura de evasión: “La rata de acero inoxidable” de Harry Harrison. Ya la había leído de pequeño y me la había llevado al instituto para poder presumir de intelectual ante mis compañeros. Gran error, eso significaba que sólo podía leerla en los recreos… con el consiguiente síndrome de abstinencia el resto del tiempo. Pero no había problema porque recordaba que había llegado a mis manos la bibliografía completa del autor en formato electrónico… así que fue bastante sencillo buscar a la rata, abrir el pdf y ponerme tranquilamente a leer en el ruidoso ambiente fabril que reinaba en la acogedora habitación. Creo que no lo he mencionado antes, pero he de decir que en esos momentos estaba en calzoncillos y con una camiseta de manga corta. Tampoco he mencionado que conforme pasaban las horas y se acercaba la madrugada, la habitación se iba enfriando poco a poco… bueno, quizás no tan poco a poco, porque lo cierto es que empecé a tener bastante frío. Pero no podía levantarme, tenía que seguir leyendo. Al rato mis ateridas y temblorosas manos soltaron la taza de té frío con dificultad y cogieron ávidamente el mando del aire acondicionado: ¿sería mi salvación? No lo fue, inexplicablemente (quizás tuvo que ver con la temperatura programada) no calentó la habitación lo bastante rápido. De todas formas, ya era tarde y tuve que dejar de leer e irme a la cama, con dolor de garganta, la nariz tapada y la certeza de que lo iba a pasar mal en los próximos días.

PD Emma me cae muy mal, todavía me sorprende que pueda estar acabándome un libro cuya protagonista me cae tan mal, la verdad. Me gustó mucho más orgullo y prejuicio.
PDD desde luego a Jane Austin le debían caer mal los clérigos :-) y las ancianas aristócratas dominantas :-)

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