Ya tengo horario
Septiembre 15, 2005 a las 16:16 | En General |
Que por cierto, no está nada mal… al fin y al cabo he elegido el tercero (sólo me han pasado dos de Xirivella aliados para sembrar el mal en el mundo). Daré las mismas asignaturas que el año pasado con la gran diferencia de que esta vez ¡me libro de dar calidad! No tendré que sufrir el mal trago de quedarme dormido mientras explico en una clase!
Pero, bueno, lo más importante en estos duros días de inicio de curso es sin duda la gran odisea de la cámara de fotos… una gesta capaz de conmover a las más frías rocas y de aburrir a las más atentas ovejas. Estoy planeando escribir una tetralogía, aunque aquí os haré un pequeño resumen.
Todo empezó en un frío día de agosto. Luis se disponía a hacer una foto con su flamante pentax optio 330, heredada de su hermana, cuando de repente… no pudo ser.
Luis lo intentó una y otra vez, y una y otra vez la cámara se negó a realizar su trabajo. ¿qué podía ocurrir? ¿una huelga? ¿acaso una enfermedad? La cámara guardaba un silencio hermético. Parecía dispuesta a llevarse su secreto a la tumba, como finalmente así fue. Consternado, Luis comprendió que debía sucumbir al consumismo más bajo y rastrero: debía comprar otra cámara (las posibilidades de heredar la cámara nueva de su hermana eran bastante remotas).
Internet, esa fuente inagotable de información más o menos actualizada, le ayudó en la búsqueda de la cámara perfecta. Pero este grial resultó más esquivo que el de Arturo, y todas, absolutamente todas tenían algún inconveniente, algunas hasta tenían varios. Y así pasaron los días, uno tras otro, busca que te busca (esta será la sección principal de la tetralogía, la de aburrir a las ovejas).
Finalmente, seleccionó la que debía ser la cámara perfecta, y allí fue a la fnac a gastarse los euros, flanqueado por su hermana y su mujer como testigos de tan magno acontecimiento. ¡Qué decepción! En cuanto vieron esa flamante olympus c70, la cámara elegida, empezaron a llover las críticas. Pero no se referían a su calidad fotográfica, no, se referían a su belleza estética (nula) y a su tamaño (supergigante).
¿Carente de personalidad? ¿Fácilmente influenciable? Lo habéis adivinado! Esos son los adjetivos que se amoldan como un guante al nuevo Luis (evolución del personaje, algo fundamental en cualquier tetralogía que se precie). Finalmente me fui sin mi Olympus y acabé con una Panasonic FX8 estéticamente perfecta y de un tamaño reducido. Qué gran error! Cuando vi las fotos en casa descubrí una nueva dimensión en el concepto de “ruido electrónico”, “lentitud de respuesta del LCD” y “tirar el dinero”.
Y así llegaron los oscuros días de la incertidumbre… ¿podré devolver la cámara? ¿tendré que buscar un nuevo grial? Las ovejas me miraban esperanzadas, esperando ya una nueva búsqueda que hiciera de la tetralogía toda una saga (básicamente lo que está haciendo George R.R. Martin) pero yo, sencillamente estaba saturado, cansado de todo, hasta las narices. Así que eché una somera ojeada, aparqué todos mis complejos sobre los modos manuales, la información sobre la exposición, etc. y cambié la cámara rápidamente por una canon ixus 700. ¿es esto lo que quería en un principio? Me temo que no… ¿hace buenas fotos? No me puedo quejar…
Conclusión: ya tengo cámara por fin. Sin posibilidades creativas, hasta un mono entrenado podría usarla, no te dice la batería que te queda, la velocidad del disparo, la abertura, ni siquiera la ISO cuando está en automático. Tan sólo hace fotos… tendré que conformarme.
PD se nota que he perdido la fe en la fotografía digital?
PDD ahí tenéis una foto de la mejor cámara que he tenido: mi Konica Digital Revio KD300Z… lenta como ella sola, sin modos manuales, de 3Mpx, pero saca unos colores que ríete de las pentax.
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