Lególeas, el hijo de Légolas.
Agosto 26, 2005 a las 6:15 | En General |
Todos conocen ya la historia de Légolas, Gimli y la compañía del anillo, lo que no saben es que Tolkien escribió una segunda parte llamada “El señor de los anillos 20 años después” intentando emular a ese otro escritor a quien tanto debía.
Légolas y Gimli se encontraban desorientados tras la disolución de la compañía: los elfos se habían ido de la tierra media y los pocos enanos que quedaban recibieron a Gimli de forma poco amistosa, pues extrañaban esas maneras cosmopolitas que había ido adquiriendo a lo largo de sus viajes. ¿Fue eso lo que propició esas tiernas miradas entre elfo y enano? ¿Acaso la profunda amistad que sentían se fue convirtiendo poco a poco en amor? Lo cierto es que pronto se establecieron al pie de unas montañas y dejaron la vida de aventuras para llevar una vida más familiar.
Al cabo de un año de convivencia Légolas se dio cuenta de que Gimli, en realidad, era una enana. Al fin y al cabo, son tan parecidos que cuesta diferenciar el sexo de los enanos: como el propio Tolkien confiesa en una entrevista: “es increíblemente complejo decir si se trata de un enano macho o hembra. El único paralelismo que se ha encontrado en la naturaleza es en el caso del pollo… de ahí que los sexadores de pollos ganen una pasta -añade en tono jocoso-” … este Tolkien era un cachondo.
Tras este hallazgo la llegada de Lególeas sólo iba a ser cuestión de tiempo… y así, una noche de invierno, una nueva voz se dejó oír en la pequeña casa.
Ha habido mucha especulación sobre cómo debería llamarse al extraño híbrido entre enano y elfo, pero la respuesta estaba clara como el agua, como se comprobó en la práctica: debía llamarse “humano”, al fin y al cabo compensando la altura de las dos razas se obtiene altura humana (a ojo de buen cubero). Claro que otros dirán: “y si sus dos padres tienen infravisión, ¿por qué el hijo no la tiene?”. Evidentemente estos otros demuestran una gran ignorancia en cuestiones genéticas, ya que la infravisión es recesivo, y sólo aparecerá en uno de cada cuatro híbridos, lo que no es el caso.
Lególeas tuvo una infancia feliz, aunque no era muy bien aceptado en las comunidades de su padre ni de su madre. Pese a todo creció fuerte y sano. Le gustaba la naturaleza y quería ser explorador, como su tío Trancos, que les visitaba esporádicamente, cuando sus obligaciones eclesiásticas se lo permitían (se había hecho nombrar Papa de la Tierra Media).
Un día los drows asolaron la aldea, matando a sus padres y a otros aldeanos sin importancia. ¿Cómo es posible esto? Se preguntó Lególeas mirando a Trancos… pero si en la tierra media no hay drows!
Eso era antes! Respondió airado Trancos (el niño siempre lo ponía de mala hostia). ¡Ahora hay un crossover de la muerte y pronto el mal volverá a amenazar la tranquilidad y la paz! Debes entrenar duro para viajar a la Dragonlance: el origen del mal que asola nuestra tierra, y derrotar allí a la Reina Araña!
Y así empezó la terrible aventura que marcaría su vida para siempre.
Bueno, esta la historia del personaje para la partida de d&d que voy a jugar en el foro de arcano (espero que el master no me mate directamente
PD y de foto… un esgarraet de lo más apetitoso.
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