Canarios en peligro

Octubre 23, 2004 a las 17:06 | En General | Sin comentarios

Yo siempre quise una tarántula.
Como animal de compañía es genial, hasta la puedes acariciar de pequeña (cuando crece se vuelve contra ti, lamentablemente). Aunque en un principio causa algo de repulsión, en seguida te das cuenta de sus ventajas fundamentales. La principal: come cada tres meses, con lo que las vacaciones están aseguradas. Y, bueno, qué decir de: no corretea por la casa, no lo pone todo perdido, no mea y caga donde le da la gana (bueno, eso sí, pero en un lugar permitido :-) , y, sobre todo, no ataca a tus canarios a no ser que explícitamente sean su comida (yo la alimentaría de gerbos, je je je)

Claro, que todo lo anterior no sirve de mucho si mi mujer y mi hermana quieren una gata. Y claro, lo que tenía que acabar ocurriendo, ha ocurrido… ahora la gata ya puede llegar a todas las alturas de la casa. Incluida la parte superior del armario donde malvivían mis pobres canarios, en una triste vida asediada.

Ichi y Ni ya no cantan como antes, la proximidad de Mitsune les pone nerviosos (y no les culpo). Como ponía en un libro de gatos que leí hace mucho: “si tiene plumas y es amarillo no puede ser amigo de su gato”. Y es que a la gata le encanta jugar, pero a un único juego: la caza. Y mis canaritos tienen una pinta taaan apetecible…

Ahora los canarios han trasladado su residencia habitual a la habitación del ordenador (“la fábrica” como la llamamos habitualmente) espero que puedan dormir un poco por las noches. Una fina mosquitera los separa de la amenaza gatuna, mosquitera que, por cierto, no realizará su función el verano que viene, al menos por la cantidad de agujeros que tiene (no, los pequeñitos no, los otros :-)

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