De vuelta al infierno
Enero 20, 2005 a las 21:01 | En General | Sin comentarios
¿O debería decir ‘del’ infierno?
He regresado de entre los muertos, tras atravesar el pequeño muro de medio metro sobre la pequeña colina de Terramar.
Todo empezó con una cena familiar. Yo no sabía que era en realidad una trampa. Nadie lo sabía, excepto, claro, el cerebro de la operación: mi tía, que llevaba varios días “resfriada”. Pero no era un resfriado, no, era una gripe que ríete de la gripe española. Podríamos llamarla “gripe española 2” haciendo una sutil referencia a las interminables sagas hollywoodienses.
Primero cayó mi mujer, que consiguió, quejándose como cerdo en la matanza, que la llevara a urgencias a dilapidar el dinero público para que te digan que, bueno, te tomes antipiréticos y poco más, ya que no hay tratamiento posible.
Al día siguiente me tocó el turno. Y entonces comprendí lo que significan las palabras “malestar general” (quien no haya pasado la gripe nunca podrá entenderlo en toda su magnitud). Todos los músculos y articulaciones de mi cuerpo pedían audiencia a mi sobrecalentado cerebro para hacerme saber que estaban allí… y que pensaban seguir estando mucho tiempo más.
Después fueron cayendo uno tras otro el resto de familiares de la cena, pero en mi estado, ya ni me importaba.
Tres días, eso dijo el médico, y yo, que en realidad soy responsable y trabajador pensé: “bueno, con el rollo que es hacer todo el papeleo de la baja, me parece que faltaré sólo dos días y el miércoles voy” (nota: te dejan faltar dos días sin necesidad de presentar baja).
Pero el martes no sólo no había mejorado, sino que una tos y un dolor de garganta infernales me tenían postrado en la cama retorciéndome de dolor. Fui al médico otra vez para contarle mi triste periplo esperando que en cualquier momento cogiera el teléfono para llamar al señor cura. En lugar de eso me dijo que había cogido una “enfermedad oportunista”: faringitis, y me recetó un antibiótico de caballo (debió verme bastante robusto) y la correspondiente baja.
Yo, sin embargo, todavía creía que podía ir a clase el viernes, aunque sólo fuera para que mis compañeros no creyeran que era un simulador (como en el soldado Schwejck).
Y entonces, justo el jueves, al agacharme para coger una caja me dio un tirón que seguramente sentisteis vosotros mismos (haced memoria). Una perturbación en la fuerza que ni Alderaan.
Así que, ni corto ni perezoso (esta vez me tocaba a mí chillar como un cerdo en la matanza) el viernes por la mañana me fui al hospital, a que me pincharan (todavía me duele) y me dijeran que era una lumbalgia con componente de ciática. Tres días de fase aguda y, supongo, el resto de mi vida con molestias.
Vaya semanita. Eso sí, he prolongado una semana mis vacaciones! Ja ja ja, hay que ver el lado positivo, y sino pregúntaselo a Brian.
PD en la foto: Lsy el jedi, entre la fiebre y el frío (así pasé mi convalecencia… caja de bombones incluída).
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