Uy, ya estamos en octubre? cómo pasa el tiempo!

Octubre 1, 2005 a las 10:57 | En General | Sin comentarios
conduccion temeraria
apadrina un gato

Ya es uno de octubre y cada vez estoy más vago en esto de la actualización. Pero más vale tarde que nunca.
Y como siempre me pasa, he corrido innumerables aventuras desde el último post. ¿por qué no me decidiré a contarlas con más calma y no deprisa y corriendo a las tres de la mañana en un viernes en el que mi mujer me ha abandonado? Nunca lo sabré… pero vayamos por partes (dijo el carnicero).
Miércoles, n de septiembre del 2005, 2:35 pm. Luis se dirige como de costumbre al trabajo dispuesto a golpear a sus alumnos con el martillo del conocimiento. El bajo aparece inusitadamente sombrío y silencioso al abrirse la puerta del ascensor. Sin inmutarse, Luis le da a la luz y avanza decidido hacia el coche. Sube en él, pero pronto se da cuenta de una terrible presencia… no está sólo! En el coche hay alguien más! Y cuecue se ha quedado arriba, así que no puede ser ella. ¿quién será el visitante misterioso?…
Mientras tanto, en un lugar lejano (Alicante, para más señas) los dirigentes de Milán, Austria y Nápoles, que han coincidido de vacaciones en esa ciudad, preparan una reunión al más alto nivel con los mandatarios del Papado, Francia, Venecia y Turquía, que en estos momentos fijan su residencia en Valencia. ¿por qué ha sido Florencia excluida de las deliberaciones y los preparativos? ¿tendrán algo que ocultar? Por cierto… ¿qué hace un tratado sobre el arte del envenenador amateur en la mesilla de noche del milanés?
Miau Miaaaau… Mi qué? Está dentro del motor del coche! –Luis mira el reloj consternado – Hay que hacer algo, rápido. Sale del coche, llama a Cuecue y le da las instrucciones debidas, sin esperar más corre a coger el otro coche para poder llegar al trabajo… tarde.
A la vuelta, se encontrará a la presencia cara a cara, esta vez en casa. Pero no es una, son muchas las presencias que le enfrentan. Rápidamente acude al veterinario que se encarga de acabar con casi todas ellas… debajo había un gato de un mes de edad.

Días después el Papa, Benedicto I, se dirige en coche a recoger a los mandatarios que veranean en Valencia. Somos un objetivo fácil… una bomba acabaría con el equilibrio político mundial, piensa preocupado mientras conduce a la Gran Convención Anual que se celebrará en Alicante. Junto a él viaja el Rey de Francia, el Dogo Veneciano, el Sultán Turco y, naturalmente, la asistente personal del papa, la señorita Cuecue. El viaje se hace un poco largo, y no está exento de peligros: como muestra la foto, en un momento de descuido el Papa conduce sin manos mientras habla con el móvil y una furgoneta se abalanza sobre el coche. Afortunadamente todo queda en un susto.
En la convención todos los líderes se declaran seguidores de la doctrina de Gandhi, aderezada con algunas sesiones de lameteos anales. Hay cierta tirantez Francia – Milán, pero nada que no arregle algún que otro afortunado discurso. El Dogo acepta alegremente el protectorado papal sobre su capital. Todos son felices y, finalmente, se van a unos grandes almacenes a comprar trípodes de tres euros.

PD El papa siente algún malestar después de la cena… pero pronto descarta el veneno, parece más bien digestión pesada.
PDD Sí, malpensados, mi mujer me ha abandonado, pero mañana vuelve. Se ha ido a Barcelona a acompañar a su hermana. Ah! y si alguien quiere ese gatito taaaan mono y taaaan bueno, que lo diga, que podemos llegar a un acuerdo (vamos, no opondré resistencia al secuestro del elemento en cuestión).

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