Grandes problemas y ésto no ha hecho más que empezar

Enero 11, 2007 a las 0:14 | En General, embarazo | 1 Comentario

9943Baltasar.jpgYa me lo decía un amigo: -bajan las luces y mientras se ilumina la cara con una linterna pone voz cavernosa- “No sabéis dónde os estáis metiendo -pausa dramática- tu vida cambiará totalmente… no podrás volver a jugar al ordenador, te convertirás en un esclavo de las tareas domésticas, ya no dormirás, se te caerá el pelo…”
Tarde!
Bueno, en un principio todo esto parecía exagerado, la verdad. Pero con el rollo ese del falso negativo que nos ha retrasado dos semanas provocando posiblemente lesiones irreversibles en el feto, la situación doméstica está entre el estrés y la desesperación final.
Como siempre digo, vivimos en un quinto, y estamos siempre a menos de veinte metros de la solución a todos nuestros problemas. Pero, claro, también está la curiosidad de ver el fin del mundo que será dentro de unos veinte años (snake dixit).
El caso es que la ginecóloga habitual no lleva partos (con el consiguiente berrinche de cuecué + día perdido para enterarse). Tras la noticia, la consecuencia lógica en forma de explosión de llamadas telefónicas a familiares y amigos. Muchas opiniones, varios médicos en la baraja, indecisión, pero finalmente se hace la luz en forma de familiar enfermero de pediatría en la Fé. Parece que será mejor la seguridad social, al menos hay menos probabilidad de que abran en canal a mi cuecué y parece que no cobran más por hacer una cesárea o meter al niño en la uci (personalmente creo que es una aberración, pero oye, así son las cosas, y viendo el número de amigos cuyas mujeres han sido vilmente rajadas en la privada, y estoy por creérmelo).
Claro que eso tiene un pequeño inconveniente, como las 18 horas dilatando de la mujer del vate del principio. Un compañero del trabajo dice que su mujer prefería el sajaraja a las contracciones… y éso también lo creo.
En cualquier caso yo prefiero que siga de una pieza, y al fin y al cabo, en mi casa mando yo!

Bueno, ya hemos tomado una decisión, ahora llega la tarea de llevarla a la práctica. ¿fácil? Pues vamos a ver que no lo es tanto… Para empezar, hay que sacarse la cartilla de las SS. Como cuecué no suele estar enferma y tampoco tiene especial simpatía por regímenes políticos de ética dudosa, todavía tenía la que se sacó en Baleares. Así que hemos tenido que suplicar por nuestra vida y convencer a propios y extraños que ya no estamos en las islas, que vivimos aquí desde hace unos cuantos años.
Después está el tema de pedir hora, tras hacer cola un ratillo nos dicen (para alivio nuestro) que no nos van a dar hora para después del parto. Que esto lo lleva la matrona y sólo hay que subir dos pisos sin pedir hora.
Lamentablemente la matrona no se encuentra en el edificio. ¿será como Elvis?.
Lo que parecía una pausa para el café, va degenerando en una asistencia urgente primero y en un parto múltiple en la calle según van pasando los minutos. Desde nuestras cómodas sillas asistimos a un pequeño desfile de parturientas que vienen, se cansan y finalmente se van.
Tras una horita de espera, dejamos por imposible la primera visita. ¿cómo habrán quedado los quintillizos en la carretera en esta fría mañana? No lo sabemos.
Ya no queda nadie en la sala de espera, así que nos vamos nosotros también. Mañana será otro día… espero que no sea tarde para luisito :-) .

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