Ayer fui a Camelot
Febrero 6, 2007 a las 0:15 | En General, juegos | 3 Comentarios
Un lugar donde caballeros y damas se reúnen alrededor de la mesa redonda, comentando sus últimas batallas y gestas. Idílico, verdad? Lo que pocos saben, sin embargo, es que para mantener su obsceno nivel de vida hay que buscar nuevas fuentes de financiación, ya que tras el renacimiento el feudalismo ha ido perdiendo vigencia. ¿y cómo se las apañan en la actualidad? Pues realizando un vergonzoso tráfico con juegos y figuras, que son ávidamente comprados por sus viciosos visitantes.
El rey Arturo dirige el cotarro, y no le va mal este comercio, la verdad, a juzgar por el modo en que los yonkis del Magic se apiñan a su alrededor, buscando ávidamente en los catálogos sus sobrevalorados trozos de cartón (en serio que creí que habían muerto ya todos de sobredosis o de inadaptación social).
¿Y qué hacen las autoridades al respecto?
Yo os lo puedo decir: nada! Prefieren mantenerse ocupadas impidiendo a nuestros jóvenes el justo ejercicio del botellón o entorpeciendo los honrados negocios de nuestros concejales constructores, los pilares de nuestra sociedad.
Qué vergüenza.
Pero más vergonzoso me parece las indisimuladas relaciones entre el mismo rey Arturo y algunos prominentes miembros de la Policía Nacional. Sí, yo he sido testigo con mis propios ojos… hasta podría jurar haber visto un sobre cambiar de manos disimuladamente bajo el mostrador… así se cubren las espaldas… ¿y vamos a consentirlo los honrados ciudadanos?
Dejaré la respuesta a vuestras conciencias.
Como decía, ayer fui a Camelot para ser testigo de la depravación que asola a nuestros jóvenes. Y ya que estaba allí, no pude resistirme a probar alguna de sus mercancías prohibidas, claro. Eso sí, sin alardes, que tengo una reputación que mantener.
Me compré un juego de dos jugadores de cartas para jugar con cuecue, el “cesar y cleopatra”. Sólo diré dos palabras: “hacen orgías”.
Pero me faltaba algo, y aconsejado por Snake cometí uno de los más terribles errores de la semana (sí, no hay que ser tremendista). Me compré el “Strange defeat” un wargame de Avalanche (el primero que me compro yo solo!)
¿y por qué es un error? Porque yo en realidad no quería. A mí me habían contado que el sistema de juego era el de “A victory Lost”, ya sabéis, con la activación de las distintas divisiones al azar. Tipo “la batalla de Alma” que tanto me gustó en el pasado. Pero en realidad el sistema de juego es calcado a “defiant russia” un juego de JD al que ya hice un módulo de vassal y al que hemos jugado escasamente dos partidas porque, sencillamente, el sistema de tirar dados de 6 para hacer hits apesta. Huele mal.
Así que ahora tengo mi primer wargame (al que ya he hecho las fotos pertinentes para adaptarlo al vassal) con un futuro muy oscuro…
Y encima mi cuecue dice que no piensa jugar.
-¡pero si es para dos jugadores!
-no quiero.
-¡pero, piensa que es un juego muy matemático… maximización, fractales, procesos estocásticos…!
-me repele.
-¡pero… pero… sólo una vez, ya verás cómo te gusta!
-he dicho que no… y si sigues insistiendo os echaré de casa cuando vengáis a jugar a eso por aquí.
En fin, después de eso se hizo el silencio.

PD lo reconozco, me compré el juego porque me gustaron los colores de la portada (esos tonos pastel me hicieron gracia, la verdad).
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