Paseando entre las tumbas de los Señores Enanos

Junio 1, 2007 a las 2:17 | En General | 3 Comentarios

¿Moria? Pues sí, por aquí cerca, entre Albal y Catarroja, en esa zona que van a urbanizar.
El otro día -sí, en realidad he estado organizando las fotos esas de “hace más de mil años”, así que el otro día no es precisamente anteayer- el otro día estuve recorriendo el camino entre los dos pueblos. Se trata de una senda asfaltada que transcurre por un erial en el que hubo campos de naranjos y demás vegetales (ya sabéis, agricultura y esas cosas) y que ahora está ocupado por una jungla impenetrable y hostil al ser humano.
Bueno, en realidad ahora la jungla ya ha dejado de existir. Parece que el ser humano se ha cansado de tanta hostilidad y ha decidido poner las cosas en su sitio. Pero ha decidido hacerlo con estilo… con una reproducción exacta de los túmulos de Tom Bombadil (y aprovecho desde aquí para reivindicar su historia, injustamente olvidada en la película… aunque al fin y al cabo ¿qué podía esperar de esa mierda?).

los tumulos de Tom Bombadil

Eso sí, han vallado el camino para evitar que los transeuntes se acerquen a las imponentes estructuras. Como ya comprobó Frodo, puede ser peligroso, sobre todo de noche.

aqui llace Gimly

Esteee… en los túmulos no hay enterrados enanos, lamentablemente, pero como no recuerdo quiénes eran los tumularios y el título queda bastante bien, pues ahí se queda.
Supongo que a estas alturas del post os habréis dado cuenta de que en realidad sólo quería subir unas fotos curiosas y no tenía nada interesante que contar. En efecto, así es. Pero ¡aun tengo una última sorpresa que me redimirá ante los exigentes y cansados ojos del lector compulsivo de blogs! (en mi caso, mis familiares más cercanos)
He decidido dar un giro emocionante en mi vida. ¿demasiado tiempo ante el ordenador? ¿mucho tiempo libre dedicado en exclusiva al holgazaneo más vergonzoso? ¿ya empiezan a faltar experiencias excitantes para compartirlas en ese vibrante blog? ¡Tengo la solución!
Tras cobrar de hacienda una asquerosa suma (apenas podía contar el número de cifras significativas) he decidido, con la sorprendente aprobación de la ogra mi cuecue, comprarme una bici plegable!
Por fin seré el macarra de la carretera que siempre quise ser. Con la ventaja de poder cargarla en el metro y el tren para aterrorizar a propios y extraños.
Bueno, ya es tarde, así que abriré directamente la porra: ¿cuánto duraré sobre la bici antes ser arrollado por un vehículo significativamente más pesado?

verja disuasoria

PD en Moria sí que había enanos y no debe quedar muy lejos.

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