Hoy he arreglado el váter con mis propias manos

Agosto 6, 2007 a las 19:35 | En General | 3 Comentarios

baltasar durmiendo la siestaHacía tiempo que no escribía en el blog, mi monótona existencia y la molicie que domina mi vida hacían que las pocas cosas que podían resultar de interés fueran… poco interesantes, la verdad.
Porque tendréis que reconocer que no es lo mismo un “he arreglado el váter con mis manos desnudas (y gran abundancia de fluidos)” que “hoy Baltasar se ha comido un trozo de jamón york”. Está claro que el primer titular tiene mucha más fuerza.
Pero empecemos por el principio, la tragedia empezó a gestarse aquella mañana: amanecía nublado y lluvioso en el cálido e inclemente verano. Y ese día, ese aciago día, no iba a ser como los demás. Ese día iba a salir de mi casa, abandonando el ordenador y mi querido aire acondicionado. Poderosas razones me impelían a tomar esa triste determinación y no, no era la falta de comida, sino algo mucho más etéreo e inalcanzable, la insaciable búsqueda de la sabiduría que desde tiempos inmemoriales obsesiona al ser humano.
En concreto quería buscar información sobre cómo pedir la baja a costa del embarazo de mi cuecué. Ya hice un infructuoso intento en Muface no hacía mucho tiempo y esta vez mis pasos me iban a llevar a Consellería de Educación primero y posteriormente al PROP.
Naturalmente cogí el paraguas, ya que tendría que arrastrar todo el camino a mi Cuecué y probablemente no hubiera sobrevivido a un chaparrón.
Omitiré el paso de la Consellería de Educación, al fin y al cabo también tienen que tener sus vacaciones, los pobres.
El PROP nos esperaba con sus largas y entretenidas colas, pero antes había que salvar una considerable distancia. Al menos es considerable si vas a paso de procesión con tu mujer porque prefiere ir andando en vez de rodar sobre sí misma (mucho más efectivo en su estado). El sol de justicia no ayudaba demasiado. El paraguas tampoco.
Una vez allí pudimos comprobar que, como se esperaba, no tenían mucha idea del tema. Desde la versión optimista de “presenta la instancia” a la pesimista de “si no está trabajando en el momento del parto olvídate de la baja… aunque luego la contraten dentro del plazo en que le correspondería todavía”.
Lo bueno es que sostienen que las seis semanas de la madre después del parto son irrenunciables y que en ese periodo directamente no te pueden contratar. Con lo que el embarazo le podría costar el puesto a mi cuecué, eso es fomentar la natalidad y lo demás son cuentos.
Después de estas inmejorables noticias iniciamos el regreso a casa, pasando por Imágenes, Camelot, una gran cantidad de aceras ardientes y, finalmente el metro y sus trasbordos.
Y cuando ya nos dirigíamos hacia el ascensor ocurrió: el pesado del vecino de abajo (el que de vez en cuando nos martiriza con la música a tope) nos comentó que nuestro váter goteaba de forma molesta. Joder, eso ya lo sabíamos nosotros, que dormimos al lado y nos aguantamos!
En fin, aunque sólo sea por un mundo mejor me he decidido a desmontar el maldito artilugio diabólico (que por cierto, no es fácil) y descubrir el fallo. Parecía una aventura conversacional, pero al final el comando “usa aguja con burbujas de aire que deforman la goma de la junta” ha funcionado. Al menos por el momento… me temo que al final habrá que sustituir la dichosa goma.

PD Eso sí, por ser funcionario tengo derecho a 15 días… eso me permitirá disfrutar del inicio de septiembre para volver justo cuando empiezan las clases. Aunque no podais verme, todavía estoy llorando al pensar en esos mesecillos extra que me iba a pillar.

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