Econtré esto escrito en mi pizarra
Enero 16, 2009 a las 16:01 | En General | 1 Comentario“Luis i yo” viviendo una aventura castigada por Dios
Un laberinto sin salida donde el miedo se convierte en amooor.
Parece que es de una canción (me la pusieron en el móvil, no es mi estilo, pero es graciosa
)
Menudos elementos
Don Melitón tenía tres gatos
Enero 16, 2009 a las 21:30 | En General | Sin comentariosDon Melitón tenía tres gatos,
que los hacía bailar en un plato
y por las noches les daba turrón
¡Que vivan los gatos de Don Melitón!
Don Melitón, como era tan chato
le llamaban narices de gato
pero los gatos se le han escapao
¡Comiendo ratones a medio bocao!
Este pequeño fragmento de una canción infantil en diez tomos es el único escrito que ha llegado hasta nuestros días del reputado prohombre de la Iglesia primitiva San Melitón.
Y es curioso, pues no hacía ni diez segundos que acababa de cantársela a Guillermina para que comiera cuando me encontré con el bueno de Melitón en el libro de Huysmans “Al revés”.
Parece ser que, según Huysmans, Melitón estudió la simbología de las flores en el contexto del cristianismo. La wikipedia mantiene un respetuoso silencio a ese respecto, aunque tampoco es que se dedique a fondo al estudio de su biografía.
Todo habría terminado ahí mismo si no fuera por esas ociosas conversaciones en la sala de profesores en los huecos entre horas. Sin comerlo ni beberlo el tema de la doble vida de Melitón saltó a la palestra y la profesora de Latín (que en realidad estudió griego) comentó con tono misterioso que el nombre Melitón provenía de una raiz griega “Melite”, que significa abeja. Y… me pregunto… ¿qué es lo que más gusta a las abejas si no son las flores?
Naturalmente una coincidencia tan increíble solo podía negar la existencia de Dios (como aparece muy bien desarrollado en la famosa “Guía del autoestopista galáctico”) o al menos sembrar la semilla de la duda en cuanto a si San Melitón fue un “invento” de la Iglesia destinado a confundir a las generaciones futuras para tapar algún escándalo especialmente escabroso.
Lamentablemente, justo cuando iba a iniciar la redacción de “El código da Vinci 2: Melitón canta para los niños” apareció mi hermana diciendo que “igual se había cambiado el nombre al hacerse cristiano…” vaya, mi gozo en un pozo, adiós a otro jugoso best seller.
PD bueno, han pasado muchas más cosas aparte del incidente Melitón, pero lo cierto es que últimamente no me conecto demasiado (triste, pero cierto).
Los reyes me han traído una nintendo DS (eso sí que es triste) y un termo gigante para las megainfusiones (éste aún en camino desde oriente). También me compré un avioncito de mierda foam y lo convertí en un bonito coche aerodinámico en el segundo vuelo (nota personal: el foam no mola). Eso sí, con la excusa volví a ver a Salva tras unos once años -y puedo probarlo, ya que tiene un niño de esa edad que antes no tenía
- y me dejó una emisora de las buenas para darme envidia con la esperanza de que volviera operativo mi antiguo avión (lamentablemente no encuentro el motor por ningún lado).
Por último, estrenamos la mochila portamonos con una excursión Olocau - Font del Sentig que no estuvo nada mal (incluso llovió un poquillo para poner algo de emoción).
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